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Desde pequeños nos acuñaron la ilusión de usar algo nuevo para diciembre |
La conmemoración de la Navidad es quizá el hecho más importante en el
cristianismo. Una fecha en la que por tradición se recuerda en familia el
“nacimiento” de Jesús y se aprovecha también para hacer balances y promesas que
muchas veces se quedan sin cumplir. Pero con el paso del tiempo, la fecha que
hoy se conmemora ha perdido su carácter religioso, o en parte así lo creo, todo
aquello que dio origen a esta celebración es comercialmente cada vez más
aprovechada, aquí y en cualquier parte del mundo.
Quizá antes de nacer ya tenía seleccionado dentro del ropero que debía
ponerme para tan “importante” fecha, hace un tiempo me preguntaba en que época
o de qué manera surgió esta tradición, porque siendo sincero, (posiblemente con
esto rompa muchos corazones ilusionados con la idea) esa costumbre de estar
estrenando ropa no es para nada extranjera, y mucho menos en ningún otro país
se vive de manera tan ferviente y casi inquebrantable como en Venezuela.
Siempre es bueno saber de dónde venimos y porqué hacemos ciertas cosas,
por ello conseguí la explicación más cercana a la realidad para tal
situación. Obviamente esta tradición surge como consecuencia de los cambios
económicos ocurridos a partir de la segunda década del siglo XX, posiblemente
antes, cuando en Venezuela comenzó el llamado éxodo del campesinado a las
ciudades.
Ya las ciudades y pueblos petroleros no tienen el mismo atractivo que
tenían hace tiempo, pero entre la década de los 40’ y 60’ la influencia fue tal
que gran parte de la población civil migró hacia las ciudades que contaban con
industrias recién instauradas, y que daban un aire de superación y oportunidad
de crecimiento para todos aquellos que vivían escasez y penuria en el interior
del país. Las familias comenzaron a dividirse, los más jóvenes se aventuraban
con la esperanza de conseguir algo mejor. En efecto muchos al principio tuvieron
éxito, y aquellos que no contaron con mucha suerte, igual se mantuvieron para
no decepcionar a sus familias. Es por ello que cuando iban de visita a sus
poblaciones era común escuchar historias maravillosas de la ciudad, esto
motivaba a algunos que luego preferían también adentrarse a aquel mundo con
ayuda de sus coterráneos. Obviamente para tener éxito lejos de casa muchos eran
los sacrificios que debían hacerse, se perdían los cumpleaños y celebraciones
importantes. Cada vez se estaba más alejado del círculo que los había visto
nacer.
La navidad era la única época para el reencuentro, al
regresar a sus pueblos los nuevos citadinos llegaban cargados de regalos y
ropas para sus amigos y seres queridos. Era una manera de demostrarles el aprecio
y de la misma forma hacer ver que les estaba yendo de maravilla, el alarde,
cualidad muy característica en Venezuela.
Estos pueblos netamente religiosos mantenían la misma tradición del
pesebre y la reunión familiar para el 24 y 31, como también eran lugares dónde
abundaba el aguardiente las celebraciones solían ser más subidas de tono. Entonces
exactamente esos días eran la fecha central y propicia para demostrar que
aquellos pueblerinos eran tan sofisticados como sus coterráneos “citadinos”, y
que mejor manera que colocándose sus mejores prendas, o bien aquellas que les habían traído con tanto afán desde la ciudad.
Este fue solo el principio de una tradición que se enquistaría entre
generaciones. Otro hecho para nada aislado y que ha logrado mantener vivo el modus operandi de los venezolanos es el
llamado aguinaldo, o bono navideño, que surge como medida netamente populista
de los gobiernos; poseer el triple del salario, en algunos casos hasta más,
motivaba a muchos a comprarse todo aquello que habían deseado durante todo el año.
También a finales de los 60’ y prácticamente toda la década del 70’ se atravesó
por una bonanza petrolera que permitió a varios miembros de la clase media viajar
y comprar cuanta prenda se les atravesó, circunstancia que propició aún más el
afianzamiento de esta tradición.
Me gusta pensar que esto fue producto de un
inminente desarrollo, y a modo de dato les cuento que las generaciones pasadas solían entregar
regalos a los niños en fecha de reyes, el 06 de enero, tradición adquirida de
la cultura hispana, pero quien sabe si nuestra mentalidad republicana (no nos
gustan los reyes) junto a las influencias del San Nicolás que trae los regalos
en nochebuena en Europa y Estado Unidos, generó una mezcla maravillosa: Ahora
los niños despiertan el 25 rodeados de juguetes traídos por el supuesto Niño
Jesús. La verdad es que esta tradición es una cosa reciente; principios del
siglo XX que coincide con las influencias anglosajonas.
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El Santa Claus del norte y Europa forma parte de una evolución cultural |
Finalmente muchos criticarán la
transculturización de esta época en Venezuela; en realidad pienso que adoptar
al San Nicolás, al árbol y otras tradiciones del norte se demuestra el carácter
mestizo e integrador de nuevas costumbres. Lo auténticamente iberoamericano es
esto, y si todo ello lleva a vivir las navidades con mayor alegría pues
magnífico. El principal referente venezolano es el plato navideño: acompañado de la
hallaca (fruto de la mezcla entre los indígenas, africanos y europeos). Con
esto puedo aseverar que somos producto de la aceptación de influencias
extranjeras, sin embargo, el estrenar ropa en navidad se convirtió en parte de
nuestro folclor por influencia propia, no es carácter de ninguna aceptación
transcultural, salvo y quizás un poco, el ámbito de lo económico. Nada cuesta
aceptar que somos un pueblo de identidades extraviadas, pero nunca de
idiosincrasias ajenas.
Durante estos tiempos de crisis, sin duda la
peor de nuestra historia moderna, aunque las compras ya no sean las mismas de
épocas pasadas, veo distante el momento en el que el venezolano renuncie al
sentir de sus tradiciones, de resto lo que les queda es disfrutar de su
navidad, año nuevo y demás celebraciones. Y los que ya no vivimos de eso, y sentimos otras
necesidades como vitales, nos toca vivir de verdad.
2 comentarios:
Consulté el tema, por inquietud de mis nietos.. Es una publicación que abarcó varios aspectos de esta tradición de estrenar en 24 y 31 de Diciembre... y nos ayudó a comprender algunas condiciones y situaciones, que ameritan que las personas hagan todo lo posible por tener sus estrenos y especialmente regalos para los niños.. Me encantó que esta tradición sea nuestra, de los venezolanos.. Gracias.
Hermano está bien su investigación pero obviaste algo. En Venezuela adoptó esa costumbre de Francia de las ultimas décadas del siglo 19, cuando por sus tierras estaba Antonio Guzmán Blanco y trajo esa costumbre que no era otra que limpiar y pintar las casas y tener ropa limpia (no nuevas). entró, CON EL CORRER DE LOS AÑOS, EL CONSUMISMO, EL COMERCIO Y LO DEMAS ES HISTORIA
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